Katy llora en el baño del segundo piso del colegio. Está apoyada sobre sus muñecas en el lavabo, con la cabeza hundida hacia el suelo. Por ratos levanta la cara hacia el espejo, pero inmediatamente se la tapa con las dos manos. Se echa agua en la cara y se seca como puede. Toma impulso para salir y en la puerta se cruza con Renata y Amy, sus mejores amigas.
—¿Qué te pasa? Estás roja, ¡estás llorando! —dicen en coro las chicas.
—Estoy embarazada —les responde como un golpe seco.
La abrazan.
—¿Y si me pasa lo que le pasó a Carmen?
—No, todo va a estar bien. Seguramente tus papás te van a apoyar —dice Amy.
—Pero tienes que hablar con ellos, y con Miguel. Nosotras te apoyamos, estamos contigo —agrega Renata.
—Solo tengo 15 años, ¿qué voy a hacer? —solloza.
Katy ya no quiere hablar más. Se vuelve a limpiar la cara y se reincorpora para no faltar a clase. En el pasillo, mientras camina hacia el salón, se pregunta cómo reaccionaría Miguel al enterarse de la noticia. Seguro que como ya tiene 24 años, él sabría qué hacer. Se sienta en la carpeta y saca sus libros. Mientras garabatea su cuaderno piensa en su familia, que se ha esforzado tanto para salir adelante con la tienda de ropa cerca de la plaza. ¿Qué le dirán? ¿Los habrá decepcionado?
Audio 1
Así como Katy, en el Perú, una de cada 10 mujeres entre 15 y 19 años es madre. En el 2017 fueron 122 144 las adolescentes en este rango de edad que vieron profundamente afectadas su salud, educación, oportunidades laborales y planes de vida a partir de un embarazo. Y aunque el porcentaje de adolescentes con hijos/as en el Perú se ha reducido de 11.9% a 10.1% entre 2007 y 2017, este se ha incrementado ligeramente (de 2.0% a 2.1%) entre las mujeres de 15 años1. Justamente la edad de Katy, que cumplirá 16 años el próximo julio.
Figura 1. Mujeres adolescentes con hijos (2007-2017)
Fuente: Censo de Población y Vivienda (2017) Elaboración propia.
Tres de cada cuatro niñas o adolescentes con hijos/as en el Perú se encuentran o han estado en algún tipo de relación temprana2. La edad promedio del cónyuge o compañero en estas relaciones es siete años mayor, y al existir tanta diferencia de edad se suelen configurar relaciones de poder que acentúan la desigualdad, la violencia basada en género y disminuyen la autonomía de las mujeres.
Katy y su familia viven en una ciudad de los Andes. En el Perú el 10% de las mujeres que, como Katy, se identifican como quechuas, ya ha tenido un/a hijo/a o está embarazada, pero las tasas de embarazo y maternidad adolescentes son incluso mayores en contextos distintos al suyo. Entre las adolescentes que se autoidentificaron como asháninka, shipibo-konibo o awajún, más de la cuarta parte ya ha tenido un/a hijo/a3.
Figura 2. Tasa de maternidad adolescente, según autoidentificación étnica (2019)
Nota: Excluye a las mujeres que no declararon el total de hijos/as nacidos vivos.
Fuente: Censo de Población y Vivienda (2017). Elaboración propia.
En términos de ingresos del hogar también hay grandes diferencias. En el quintil de menores ingresos la proporción de mujeres en edad adolescente que están embarazadas o ya son madres es 24.9%, mientras que en el quintil de mayores ingresos esta proporción es solo 3.2%.4
Figura 3. Tasa de adolescentes que son madres o están embarazadas, por quintil de ingreso (2019)
Fuente: Encuesta Nacional Demográfica y de Salud Familiar (2019).
Elaboración propia.
Katy sale del colegio y se dirige hacia el negocio de sus papás. Toma el camino al lado del río y en el trayecto sigue pensando mientras ve la corriente bajar hacia ella. Fija su mirada en el agua y busca el reflejo de su cara, esta vez sin miedo. Le manda un WhatsApp a Miguel para darle la noticia. ¿Ahora tendría que dejar el colegio?, se pregunta. El año escolar apenas empezaba.
Audio 2
En el Perú la deserción escolar por causa del embarazo y la dedicación a trabajos domésticos no remunerados se produce en el 13.2% del total de mujeres entre 15 a 24 años que tienen por lo menos un/a hijo/a. Según la Encuesta Nacional de Hogares (2019), las mujeres que tuvieron hijos/as en la adolescencia alcanzaron un menor nivel educativo promedio en comparación con las mujeres que tuvieron hijos/as en su edad adulta. Solo una de cada cinco mujeres que tuvo hijos/as en la adolescencia logra completar la educación superior, pero entre aquellas que tienen hijos/as en la edad adulta, una de cada cuatro logra este objetivo. Haber quedado embarazada redujo en 33% la probabilidad de que Katy pueda acceder a la educación superior en comparación con sus amigas Amy y Renata, que quedarán embarazadas pasados los 19 años5.
Figura 4. Nivel educativo alcanzado por mujeres, según la edad a la que fueron madres (2019)
Fuente: Encuesta Nacional de Hogares 2019. Elaboración propia.
Dentro de unos años Katy comprobará que al no poder continuar sus estudios luego de terminar la secundaria, su salario se estancará alrededor de los USD 2922 anuales, y que en comparación con Amy y Renata, ella ganará USD 2683 menos por año. Si hubiera podido postergar su embarazo, Katy tendría ese dinero disponible para usarlo en clases de inglés, como hizo Amy, o en prepararse para la universidad, como Renata6.
Figura 5. Porcentaje de mujeres que poseen educación superior o posgrado, según la edad a la que fueron madres (2019)
Fuente: Encuesta Nacional de Hogares. Elaboración propia.
Katy llega a su casa y suelta la noticia sin rodeos. Al comienzo ni la mamá ni el papá pronuncian palabra alguna, luego… ¿cómo, cuándo, quién, por qué? Katy arma oraciones cortas como puede. Tras una larga conversación decide que continuará el embarazo con el apoyo de sus papás, pero tendrá que hacer varios sacrificios. Entre ellos, postergar los estudios. Sin embargo, por ahora, debe buscar asistencia médica para su embarazo.
Audio 3
En nueve meses, Katy tuvo que asistir a controles de embarazo valorizados en un total de USD 530, y su parto por cesárea tuvo un costo de USD 298. Katy pudo atenderse de forma gratuita a través del Seguro Integral de Salud, pero su embarazo, que no tuvo complicaciones, significó un costo total para el Estado de USD 828. Carmen, una compañera de escuela que salió embarazada un año antes que Katy, no tuvo la misma suerte que ella.
A diferencia de Katy, Carmen quedó embarazada como producto de una relación no consensuada y cuando fue llevada a un centro de salud público, no se le suministró información sobre el anticonceptivo oral de emergencia (AOE). De esta manera Carmen tuvo que afrontar un embarazo no deseado producto de un crimen y sin acceso a la información ni a los medicamentos que le correspondían como parte de sus derechos reproductivos.
En el caso de Carmen, el Estado tuvo que financiar intervenciones adicionales para tratar una hemorragia antes del parto (USD 269) e intervenciones contra el bajo peso al nacer de su bebé (USD 782). A pesar de ello Carmen, como otras 34 adolescentes embarazadas en 20197, murió durante el parto a los 16 años. Si hubiera tenido las herramientas para postergar su embarazo, probablemente hubiera podido vivir hasta los 76. En términos económicos, el fallecimiento de Carmen significó una pérdida de ingresos anuales de USD 3055 por un periodo de 48 años de vida productiva.
Dos años después de dar a luz, Katy, ya con 18 años decide buscar trabajo para solventar los gastos necesarios para mantener a su hija, pero se enfrenta a nuevas dificultades. Sus ocupaciones domésticas le dejan muy poco tiempo para la búsqueda de empleo, y las horas en las que podría dejar a su hija en el servicio de cuidado diurno no son suficientes para poder aceptar los pocos trabajos que le ofrecen. Decide entonces preparar almuerzos para los trabajadores de su barrio. Eso le permite generar algunos ingresos, pero al no contar con más ayuda que la de sus padres, sus planes de retomar los estudios deben seguir postergándose.
Audio 4
Con su embarazo, las posibilidades de Katy de tener un empleo y trabajar en el sector formal se redujeron. Aunque ella pudo generar su propio empleo (de subsistencia e informal), más de la cuarta parte de las mujeres que tuvieron su primer/a hijo/a en la adolescencia se encuentra económicamente inactiva (26.8%), en comparación con un 19.1% para las que tuvieron hijos/as en la edad adulta. Entre las mujeres económicamente activas las tasas de desempleo e informalidad son también más altas para aquellas que tuvieron su primer hijo/a antes de los 19 años. Por su parte, considerando la brecha de empleo de 3.3 puntos porcentuales (p.p.) y la brecha de formalidad 4.5 p.p.8, Amy y Renata, que fueron madres después de los 19, tienen una mayor probabilidad de encontrarse económicamente activas y empleadas.
Figura 6. Condición de actividad, empleo y formalidad laboral de mujeres, según la edad a la que fueron madres (2019)
Fuente: Encuesta Nacional de Hogares 2019. Elaboración propia.
Katy tiene ya 28 años y continúa vendiendo menúes cerca de su casa. ¿Podría conseguir un mejor trabajo? Lo había intentado en los últimos años, pero aunque su hija ya va al colegio y eso le da un poco más de tiempo, durante estos años, su menor capacidad adquisitiva y de ahorro, y sus esfuerzos por priorizar el desarrollo de su hija no le permitieron acumular habilidades para mejorar su empleabilidad. Por eso durante el resto de su vida productiva los trabajos a los que Katy podrá acceder tendrán una remuneración que, en promedio, será USD 599 menos por año que otras mujeres que quedaron embarazadas en edad adulta y solo lograron terminar la secundaria.
Figura 7. Ingreso laboral promedio anual de mujeres, según la edad a la que fueron madres (2019, en dólares)
Fuente: Encuesta Nacional de Hogares 2019. Elaboración propia.
Ocurre que las madres que tuvieron hijos/as en la adolescencia empiezan a trabajar más rápido que las que se convirtieron en madres en la edad adulta, pero al verse obligadas a reducir la inversión en su propio capital humano (educación y salud), sus salarios son menores a lo largo de su vida9. Esto significa que si Katy hubiera podido postergar su embarazo cuatro años, por ejemplo, en los 48 años de vida productiva que hubiera podido tener, habría podido acumular hasta USD 28 752 adicionales10. Con ese dinero Katy hubiera podido comprarse una pequeña vivienda, financiar su carrera universitaria o simplemente mejorar las condiciones materiales de vida de su hija.
En comparación con el promedio de mujeres que pudieron postergar su embarazo hasta después de los 19 años, Katy acumuló costos de oportunidad, en distintas etapas de su vida, por un total de USD 36 178. Estos costos corresponden a:
En el caso de Carmen, al haber perdido la vida antes de iniciar su años productivos, sus costos de oportunidad corresponden exclusivamente a ingresos no generados por USD 146 640.
Figura 8. Costos de oportunidad acumulados a lo largo de la vida de Katy y Carmen, por tipo de costo (2019, en dólares)
Fuente: Encuesta Nacional de Hogares (2019), Sistema Integrado de Administración Financiera (2019), Censo de Población y Vivienda (2017). Elaboración propia.
El embarazo y la maternidad temprana de Katy también significaron costos para el Estado en atención de salud y en ingresos fiscales no percibidos. Por un lado, Katy generó costos por USD 828 en atenciones de salud relacionadas con su embarazo y parto. Por otro lado, la disminución de su actividad económica como consecuencia del embarazo generó que el Estado deje de percibir ingresos por un total de USD 170 anuales por concepto de IGV e impuesto a la renta.
La historia de Katy podría ser la de una de cada diez adolescentes quechuas que enfrentan embarazos prematuros en Perú. En adelante, la vida será más complicada para ella ya que su maternidad temprana aumentó sus probabilidades de caer en pobreza y transmitirla a su hija, así como de enfrentar escenarios de desigualdades sociales y de género durante su vida.
Katy es un personaje ficticio construido sobre la base de valores promedio, modales y aproximados de las 81 240 historias reales de embarazo adolescente en el Perú durante el año 2019. La base para su construcción fue el estudio “Consecuencias socioeconómicas del embarazo y la maternidad adolescente en Perú”, que estimó el impacto económico del embarazo y la maternidad adolescente en la vida de estas mujeres y sus familias, así como en la economía y el desarrollo del Perú.
El estudio forma parte de la implementación de la metodología MILENA 1.0 para estimar el impacto socioeconómico del embarazo y la maternidad adolescente en países de América Latina y el Caribe. La metodología MILENA 1.0 mide los efectos del embarazo y la maternidad adolescente sobre cinco dimensiones: (i) educación, (ii) participación laboral, (iii) ingresos, (iv) salud y, (v) sobre los ingresos fiscales no percibidos por impuestos a nivel agregado; y se elaboró en el marco de la iniciativa regional “165 millones de razones para invertir en adolescencia y juventud” del UNFPA y la planificación estratégica 2017-2022 de Plan International Perú, en el componente de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos.
Las conclusiones del estudio muestran que las mujeres que tuvieron su primer hijo/a en la adolescencia (MHA) presentan una serie de desventajas con respecto a aquellas que lo tuvieron en la edad adulta. Las MHA reciben un ingreso anual 13.8% inferior, tienen mayores tasas de desempleo e informalidad laboral, se desempeñan en actividades económicas y categorías ocupacionales con menores remuneraciones, y alcanzan menores niveles de educación. Además de los problemas que esto supone en términos de poca acumulación de capital humano, dificultades para romper la transmisión intergeneracional de la pobreza, riesgos para la salud y otros aspectos, la cuantificación del impacto económico para el país es de una enorme magnitud.
Figura 9. Impacto económico total de la maternidad adolescente (2019, en dólares)
Fuente: Encuesta Nacional de Hogares (2019) y Sistema Integrado de Administración Financiera (2019). Elaboración propia.
Los costos de oportunidad totales asociados a la maternidad adolescente en el Perú de 2019 fueron de USD 329 416 367 (1 159 545 612 soles), equivalentes a 0.14% del PBI de ese mismo año. Además de ello, los costos derivados de gastos del Estado en atenciones de salud fueron de USD 57 987 348 (204 115 465 soles), y los costos derivados de la menor recaudación tributaria alcanzaron los USD 73 051 374 (257 140 837 soles). Estos costos pueden dividirse en cinco categorías:
Considerando las brechas educativas entre las MHA y las mujeres que tuvieron su primer/a hijo/a en la edad adulta, así como los ingresos laborales correspondientes a cada nivel educativo, el estudio estima que el costo de oportunidad de la educación asociado al embarazo y la maternidad adolescente fue de USD 94 millones (260 millones de soles) durante 2019.
La proporción de mujeres económicamente activas sobre aquellas que tuvieron hijos/as en la adolescencia es de 26.8%, 7.7 p.p. por encima del 19.1% de inactividad entre las mujeres que tuvieron su primer/a hijo/a en la edad adulta. El hecho de que el porcentaje de inactividad sea mayor entre las MHA genera un costo de oportunidad anual de USD 109 millones (385 millones de soles).
Entre las mujeres económicamente activas, las MHA también tienen una mayor tasa de desocupación (7.7% contra 4.4%) y una mayor tasa de informalidad (81.9% contra 77.4%). Esto genera un costo de oportunidad del empleo que asciende a USD 48 millones (171 millones de soles).
Los ingresos no generados debido a remuneraciones menores de las MHA (USD 3488 anuales, en promedio) en comparación con las que hubieran obtenido si su formación de capital humano no se hubiera visto interrumpida por la maternidad temprana (USD 4047 anuales), alcanzan los USD 73 millones (260 millones de soles). A nivel regional, los departamentos con mayor brecha de ingresos entre MHA y mujeres que tuvieron hijos/as en la edad adulta fueron Pasco, Puno, Huancavelica, San Martín y Junín.
Figura 10. Ingreso promedio anual de mujeres por departamento, según edad al momento de ser madres (2019)
Fuente: Encuesta Nacional de Hogares 2019. Elaboración propia.
Sumado a ello se deben considerar los costos económicos de la mortalidad materna, que pueden cuantificarse a partir de los años de vida potencial perdidos. Según el Ministerio de Salud (2019), el número de muertes maternas fue de 309 en 2019, 34 de las cuales ocurrieron en adolescentes. Esto equivale a 1 625 años de vida productiva potencial, que a nivel nacional significan una pérdida social por mortalidad materna igual a USD 5 millones (17 millones de soles) al año.
Los embarazos y la maternidad adolescentes representan costos para el Estado en dos niveles. En primer lugar, el hecho de que las madres adolescentes vean reducidos sus ingresos y actividad laboral provoca que el Estado tenga ingresos tributarios no percibidos por USD 73 millones (257 millones de soles) en 2019.
Por otro lado, el Estado incurrió en gastos por USD 58 millones en atención de salud materna de mujeres de 19 años o menos. Estos gastos se descomponen en cuidados prenatales y durante el parto (USD 25 millones), partos (USD 19 millones), complicaciones obstétricas (USD 0.3 millones), otras afecciones de la maternidad (USD 2 millones) e intervenciones por recién nacido (USD 12 millones)11.
Figura 11. Costos de atención en salud de mujeres en edad adolescente con hijos (2019, en dólares)
Fuente: Sistema Integrado de Administración Financiera 2019. Elaboración propia.
El impacto del embarazo y la maternidad adolescente no está repartido uniformemente entre toda la población. Del total de costos de oportunidad por USD 329 416 367, las madres adolescentes de hogares no pobres cargan con USD 251 674 104. Los costos están recargados también en hogares del ámbito urbano (USD 274 074 417) y en aquellas madres con autopercepción étnica mestiza (178 594 999).
Figura 12. Desagregación del impacto total de la maternidad adolescente por características de las mujeres y sus hogares (2019, en dólares)
Fuente: Encuesta Nacional de Hogares 2019 y Sistema Integrado de Administración Financiera 2019. Elaboración propia.
Considerando los grupos que requerirán mayor atención de las políticas públicas orientadas a reducir el embarazo y la maternidad adolescente, el estudio propone un conjunto de recomendaciones de política para los diversos actores responsables de la prevención del embarazo y de la maternidad adolescente en el Perú (tabla 1).
Tabla 1. Recomendaciones basadas en evidencia
| Estrategias | Puntos clave |
|---|---|
| Fortalecimiento de las políticas y los servicios de salud pública | Priorizar y fortalecer la efectividad de la política y los programas de prevención del embarazo adolescente por medio de la implementación de intervenciones efectivas basadas en evidencia. |
| Garantizar la continuidad y/o el restablecimiento de los servicios de salud sexual y reproductiva en el contexto de la pandemia de COVID-19. | |
| Fortalecer los servicios diferenciados de salud integral de adolescentes. | |
| Suministrar de manera gratuita métodos anticonceptivos modernos. | |
| Prevención de un posible segundo embarazo. | |
| Ampliar la cobertura de los servicios de atención prenatal, de parto y postparto. | |
| Ampliar el acceso a atención obstétrica de emergencia. | |
| Asegurar que las adolescentes y sus familias estén preparadas para el parto y otras emergencias. | |
| Remover barreras administrativas para facilitar el acceso al aborto terapéutico. | |
| Informar a los miembros de la comunidad sobre la importancia de la atención prenatal y postparto. | |
| Mejora de servicios de educación para adolescentes embarazadas y madres adolescentes | Garantizar el acceso a la educación pública de calidad de todas las niñas y adolescentes a nivel nacional. |
| Garantizar la educación sexual integral en el currículo de la educación básica regular. | |
| Desarrollo de competencias, aspiraciones socioemocionales y reforzamiento de habilidades blandas. | |
| Garantizar la reinserción escolar de niñas y adolescentes por situación de embarazo y/o maternidad. | |
| Garantizar la continuidad de la educación básica en el contexto de la pandemia de COVID–19. | |
| Sensibilizar a la comunidad educativa en la situación del embarazo en la adolescencia. | |
| Mejora de servicios de inserción laboral para adolescentes embarazadas y madres adolescentes | Garantizar el acceso a madres adolescentes en la inserción laboral. |
| Brindar medidas de apoyo y facilidades para madres adolescentes para combinar la vida laboral y familiar. | |
| Ofrecer a las madres adolescentes una propuesta de capacitación que coadyuve en la generación de posibilidades formativas y productivas. | |
| Mejora de servicios de protección social para adolescentes embarazadas y madres adolescentes | Garantizar la protección de todas las niñas y niños a nivel nacional. |
| Fortalecer el sistema de administración de justicia por el cual se asegura que la penas por condenas de violación y abuso sexual sean efectivamente aplicadas. | |
| Empoderar a las niñas y adolescentes. | |
| Promover normas sociales que condenen la coacción en las relaciones sexuales. |
Elaboración propia.
En el 2019 el impacto económico del embarazo y la mortalidad adolescente alcanzó los USD 329 416 367, pero si no logramos reducir el embarazo adolescente en el futuro, la tendencia creciente de los ingresos de los hogares significará que los ingresos perdidos serán cada vez mayores, por lo que los costos de oportunidad del embarazo adolescente crecerán exponencialmente. Los resultados de la estimación de las consecuencias socioeconómicas del embarazo y la maternidad adolescente son un llamado urgente a la necesidad de políticas públicas efectivas y basadas en evidencia que contribuyan a la prevención de este grave problema de desarrollo social, de desigualdad de género, de exclusión y de vulneración de los derechos de las personas.
Censo de Población y Vivienda (2017)↩︎
Censo de Población y Vivienda (2017)↩︎
Censo de Población y Vivienda (2017)↩︎
ENDES 2019↩︎
En el área urbana el efecto de haber tenido algún/a hijo/a en los últimos tres años reduce en 33% la probabilidad de acceder a educación superior, mientras que en el área rural esta probabilidad se reduce en un 39% (Mendoza y Subiria 2013)↩︎
Considerando una diferencia de salarios de USD 2683 entre el salario promedio de mujeres que solo logran completar la educación secundaria (USD 2922) contra aquellas que logran completar la educación superior (USD 5605)↩︎
Ministerio de Salud - MINSA (2019) Boletín Epidemiológico del Perú (Volumen 28. SE 52. Semana Epidemiológica del 22 al 28 de diciembre). https://www.dge.gob.pe/epipublic/uploads/boletin/boletin_201952_30_095358.pdf↩︎
Encuesta Nacional de Hogares (2019)↩︎
Tobar, F. (Abril 27, 2021). Una lectura socioeconómica del Embarazo en la Adolescencia en América Latina [Conferencia]. Presentación de los resultados del estudio MILENA 1.0 - UNFPA. Perú. https://www.youtube.com/watch?v=0pCqyVLoirY&t=4035s↩︎
Considerando una diferencia de salario promedio anual de USD 599 entre quienes postergan el embarazo y quienes son madres en la adolescencia.↩︎
SIAF 2019↩︎